Bliztkrieg
La victoria alemana en la guerra relámpago

La Blitzkrieg fue el nombre popular alemán con el que se conoció la doctrina bélica basada en un bombardeo inicial rápido que apoyaba el uso coordinado de fuerzas terrestres desplazadas en conjunto, a la mayor velocidad posible, para golpear con contundencia y sorpresa al enemigo.

Hasta la Segunda Guerra Mundial, con la incorporación de armas y equipos modernos más eficientes, no se utilizó con eficacia plena.

Cuando se puso en marcha, tal y como la habían ideado los generales alemanes, la contundente victoria que consiguieron ante Francia, con un ejército técnica y numé-

-ricamente superior, fue la razón principal de que muchos pensaran que la guerra, tal y como se conocía hasta entonces, había sufrido uno de sus mayores cambios.

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La palmera y la esvástica. El África Korps

Cuando el 13 de mayo de 1943 se rendían las últimas tropas del mariscal de campo Giovanni Messe a los británicos, terminaba una de los más interesantes hechos de armas de la Segunda Guerra Mundial, la participación de un ejército acorazado alemán en África del Norte.

El Generalleutnant Erwin Rommel fue el hombre elegido para dirigir las tropas del Afrika Korps, ejército que terminaría transformando la estrategia mediterránea tanto de Alemania como de sus enemigos. Por primera vez se libraba en el Norte de África una guerra moderna, móvil y ágil, realizada en un entorno hostil para hombres y máquinas, que ponía a prueba el talento, el ingenio y la resistencia de los combatientes.

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Una jauría de lobos. Submarinos 1918-1945

El submarino, como arma de guerra útil, apareció a principios del siglo XIX. Pese a que eran poco fiables, ya eran útiles para auténticas batallas navales. Pronto se vería que iban a ser un arma que tendría un prometedor futuro si se desarrollaba plenamente.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el número de buques de la armada alemana era demasiado pequeño para disputar el control del mar a la Royal Navy británica; su única posibilidad estratégica era atacar su comercio utilizando la flota submarina; una clásica guerra de corso, como la realizada por Inglaterra durante siglos contra España, pero utilizando los medios de que disponía el siglo XX: navíos de superficie, aviones y, sobre todo, submarinos.

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Las garras del águila. El segundo Reich

El Congreso de Viena de 1815, que acabó con la era napoleónica e intentó reinstaurar el Antiguo Régimen en Europa, supuso para los territorios de lengua alemana la consolidación de su división territorial.

Solo Austria y Prusia gozaban de alguna importancia en el concierto de las naciones y de ambas, Austria,era el modelo a seguir por los estados absolutistas que habían ganado la guerra.

Frente a esta restauración nacieron las corrientes políticas liberales y nacionalistas, y fue una revolución de este último tipo la que afectó a Austria en 1848, con una virulencia inusual en los territorios que no eran de lengua alemana y aspiraban a sacudirse el yugo austriaco.

La revolución también afectó a los territorios alemanes que estaban fuera del Imperio, pero se comportó de forma distinta y cristalizó en la creación del Parlamento de Fráncfort. Fue un primer intento de unidad alemana, que terminó a finales de noviembre de 1850, cuando el canciller austriaco obligó a los prusianos a abandonar cualquier proyecto que aumentara su hegemonía y disminuyera la de Austria.

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A sangre y fuego. La guerra civil americana

Durante su primer medio siglo de existencia, los Estados Unidos de América sufrieron un espectacular desarrollo que convirtió a la joven república en una de las naciones más poderosas del mundo.

El Norte, industrial, en crecimiento, que se convertía en un imán para miles de emigrantes de todo el mundo. Y el Sur, rural, agrario, apegado a sus tradiciones y costumbres, con una economía orientada a la exportación de algodón y tabaco.

Las tensiones entre los dos modos de vida se fueron agravando rápidamente, lo que generó finalmente una crisis en noviembre de 1860.

Se había prendido la chispa que los llevaría a la guerra.

En el conflicto -el más duro del siglo XIX, si exceptuamos las Guerras Napoleónicas, y el mayor jamás librado en el continente americano-, combatieron casi tres millones de hombres. Cerca de 620.000 morirían, más de 412.000 volverían heridos, y amplias zonas del Sur quedarían completamente devastadas, lo que generaría una brecha en el país que tardaría décadas en cerrarse.

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Carlos Canales y Miguel del Rey nos acercan a Trazos de la Historia

En esta primera serie de libros Carlos Canales y Miguel del Rey relatan los hechos acontecidos en el FRAGOR de la batalla; aquellas campañas bélicas que marcaron una guerra, sus protagonistas principales y las razones tácticas y estratégicas que condicionaron cada uno de los enfrentamientos.

En otra serie, los autores abordan los IMPERIOS en conflicto, ocupándose de la formación y destrucción de aquellas superpotencias que condicionaron la Historia y que prefiguraron el mundo que ahora conocemos.

Una apasionante colección que aborda los tiempos que la Historia ha señalado como “Grandes momentos” y que han acontecido durante los últimos siglos; hechos que determinaron la formación o destrucción de un imperio y batallas o campañas bélicas que marcaron una guerra.

Formato atractivo y manejable. Interiores muy dinámicos: planos, croquis, fotografías, reconstrucciones de batallas, en b/n y color, a un precio muy competitivo.

Dirigida a los amantes del género histórico, que demandan algo más que simples relatos, y a aquellos lectores que tengan necesidad de conocer hechos y acontecimientos poco tratados pero que han sido decisivos.